Esta receta es muy especial, porque me recuerda a momentos muy familiares y llenos de nostalgia, así que compartir esta receta con vosotros os convierte en cómplices de mi infancia. Voy a prepararos una empanada hecha con muchísimo cariño.
- 400 gramos de harina
- Un cubo de levadura (25 gramos)
- 1 Huevo
- Sal
- Pimentón dulce
- 100 ml de agua
- 50 ml de aceite de oliva
Lo primero será tamizar la harina y añadirle el cubo de levadura fresca, que se deshace con los dedos según se va esparciendo en el bol.
A continuación añadiremos el huevo entero, una cucharadita de sal y lo mismo de pimentón dulce. Por último los 100 ml de agua y la mitad de aceite.
Iremos mezclando con una espátula o una cuchara todos los ingredientes, hasta que ya no sea posible y haya que continuar con las manos. Esparciremos harina sobre la encimera y amasaremos hasta que se forme una bola lisa, aproximadamente 10 minutos.
Una vez conseguida la textura buscada, metermos la bola de masa en un bol grande y taparemos con un paño para que haga su efecto la levadura y doble su tamaño, para lo que necesitará una hora más o menos, dependerá de la temperatura a la que la dejéis; cuánto más calor, antes subirá.
Mientras tanto podremos preparar el relleno. En esta ocasión yo he utilizado:
- 1/2 Pimiento verde
- 1/2 Pimiento rojo
- 1 Bote de champiñón en láminas
- 2 Latas de atún
- 1/2 Bote de tomate frito
- 1 Huevo cocido
- Queso rayado
- Sal
Pondremos una sartén a fuego medio con un poquito de aceite de oliva y echaremos los pimientos y la cebolla, añadiremos una pizca de sal y dejaremos que pochen aproximadamente 20 minutos.
Seguiremos con los champiñones cortados pequeñitos y el tomate frito. Cuando se calienten añadiremos las dos latas de atún y probaremos la sal para adecuarla a nuestro gusto.
Ya tenemos el relleno casi preparado, así que nos tocará controlar si la masa ha subido lo bastante y dividirla en dos trozos iguales. Tomaremos uno de ellos y tras esparcir harina en la encimera y en el rodillo, empezaremos a extenderla, poco a poco, hasta obtener el tamaño adecuado. Se puede estirar más o menos y utilizar incluso el tamaño de la bandeja de horno para marcar los bordes; yo he preferido hacerla más pequeña y con lo que me sobró hice una mini empanada para la comida que Pablo se lleva a la oficina.
Una vez extendida, con un cuchillo bien afilado, cortaremos los bordes para que quede cuadradita y empezaremos a rellenar, dejando unos 2 centímetros por cada lateral vacíos. Es el momento de añadir el huevo cocido picado muy pequeñito y el queso rayado, que aunque os pueda parecer raro, le aporta jugosidad al plato, evitando que quede seco, y no se percibe en el sabor final.
Extenderemos de la misma manera la otra mitad de masa y taparemos el relleno para formar la empanada.
Para sellar la unión, con un tenedor iremos aplastando las dos partes de la masa formando a la misma vez la decoración de la empanada. En las esquinas habrá que apretar bien para que no se abra.
Finalmente batiremos un huevo y pintaremos toda la superficie para que quede doradita en el horno, y pincharemos con un tenedor, de manera que quede más o menos estética, para evitar que se infle y estalle la masa, así que no es cortéis, mejor pinchar de más que de menos.
Con el hornor precalentado metermos nuestra empanada a 180 grados calor arriba y abajo durante aproximadamente 40 minutos, hasta que veáis que está doradita. Y lista!!!